Un viejo actor tiene una cuenta pendiente con el Rey Lear y con la vida. Con ayuda de su compañera, ensaya la función para poder llegar a saldarla algún día. Pero el personaje de Shakespeare es descomunal y la vida demasiado pequeña. ¿Qué hacer cuando el teatro es el único refugio posible y la realidad su antagonista? ¿Se puede llegar a aprender la lección de Lear y así alcanzar la paz y un poco de belleza? El ensayo de hoy será definitivo.